Hawai'i: Octava Parte... La Bahia Kealakekua y los delfines...
Una de las cosas que más quería hacer cuando fui a Hawai’I era nadar con los delfines… mi desilusión fue grande cuando supe que la mayoría de los toures que te llevan a alta mar a nadar con los delfines salen de Oahu y no de la isla grande …. Las posibilidades de ir a visitar esa isla… nulas… así que en ese instante reduje mi disonancia cognitiva, convenciéndome (si mucho éxito) que la experiencia probablemente no era lo mejor de este planeta...

Mi destino me tenía una sorpresa grata y plena... en Hawai’i, nos quedamos en una casa cerca de la bahía de Kealakekua. La primera maňana en Hawai’i en un paseo matinal por los alrededores... un nativo adoptado (oriundo de Nueva Jersey) me informó del secreto mejor guardado a voces de la Isla... en Kealakekua se pueden ver y nadar con delfines “spinner”, llamados así por su tendencia a salir del agua y darse una vuelta completa en su axis horizontal, antes de volver al medio acuático! El lector puede dar riendas sueltas a su imaginación ahora y dibujar mi cara de regocijo y alegria con tan grata noticia.

En kealakekua se les puede ver y nadar con en dos partes: Dos Pasos y la playa Napo’opo’o. Y aunque los ví primero en Dos Pasos, fue en Napo’opo’o que tuve la experiencia única, incomparable e inolvidable de nadar con delfines no domesticados. Napo’opo’o era una playa de esas de en sueňo, hasta que un huracan en los Noventa la llenó de piedras... la entrada al agua no es muy fácil y generalmente el agua no es muy calmada... pero ese día maravilloso en el que cumplí mi sueňo, el agua parecía piscina de ensueňo.

Así fue como eche mano a una de las destrezas aprendidas en mi vida nortina en Chile... la natación... armada de mis gualetas, me puse en marcha a todo vapor con rumbo a donde ya habían más personas como yo... deseosas de ver y nadar con delfines...

Aunque las fotos siguientes no son mias... son una copia fiel de lo que ví en Hawai’i... grupos de delfines nadando sin cesar en la bahía... descansando después de haber estado alimentándose toda la noche... Madres con sus hijos, jóvenes disparando su cuerpo por sobre el agua en un glorioso intento por quebrar las barreras entre el agua y cielo... nadan rápido y aunque yo soy una buena nadadora me costaba seguirles el ritmo sin quedar con la lengua afuera... estuve 2 horas en el agua nadando de un lado para otro, maravillada de la delicadeza con que éstas criaturas nadan, de la forma de cantar, de su gracia social de unos con otros, de cómo se divierten... con el sonido de su canto grabado en mi oídos...

Al final cuando ya casi decidía nadar hacia la orilla, un grupo de delfines mas bien jóvenes se me cruzaron como invitándome a quedarme con ellos... uno de ellos, con una cicatriz gigante en su costado disminuyó su velocidad como queriendo que le alcanzara... con la última de mis reservas de glucógeno, logré alcanzarlo y nadé paralela a él por una distancia que me parecieron siglos... tan cerca que podría haberlo tocado... de alguna manera esta criatura digna toco mi corazón en un momento de exploración compartida... con gratitud incomparable me despedí de mi nuevo amigo y retengo en mi memoria para siempre ese momento maravilloso en el que un delfin gentil me permitió ser su compaňera de nado.


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