miércoles, mayo 10, 2006

Consideraciones preliminares

Me he dado cuenta que escribir en un blog puede ser realmente muy entretenido, sobre todo si se trata de uno de tipo "bipersonal" donde escribe mi hermana y yo. De este modo no se nota pobreza de creatividad. Podría ser mas entretenido aún si fuera "multi-etnia", incluyendo a Greg, mi cuñado importado en epoca estival. De ese modo seríamos dos Chilenos y un Norteamericano.
Cuando mi hermana me dijo que tenía un blog, yo pensaba que lo había hecho bastante rústico, ya que siempre está super ocupada con sus pacientes. Gran sorpresa me llevé cuando lo ví tan bien hecho con sus cuadritos y fotitos bien seleccionadas. Mayor sorpresa me llevo al saber que lo actualiza con bastante regularidad. Sinceramente creía que le iban a salir telarañas al poco tiempo.
A propósito de su último posteo, me adhiero firmemente a sus declaraciones. Los regalos que se elaboran en la clase de artes plásticas no sirven ni sirvieron nunca con mi mamá.
Cuando tenía 9 años, en el colegio fabricamos un pequeño telar. Recuerdo haber usado mucha lana para que quedara bien grueso y le abrigara muy bien lo que ella quisiera. Fueron largas sesiones de tortura donde la profesora de artes insistía en los beneficios de hacer bien las cosas, sobre todo si era con mucho cariño para el día de la Mamá. Convencido de esto, la profesora me sugirió que le bordara un corazón, como se imaginará Ud lector, bordar no era uno de mis pasatiempos favoritos pero lo hice de todos modos. En cuanto llegó el día de la Madre le entregué el famoso telar y en menos de tres días fue a parar a la maleta de las cosas que no se usan. Pero eso no es todo, en uno de los " Aseo a fondo" que realizaba la mamá la mugre de telar fue a parar al tarro de la basura.
Quizás a Ud. no le parezca extraño ni terrible. Tal vez hay más mamás en el mundo como la mía, que no le gustan las artesanías. El caso es que cada año las mugres que yo le fabricaba a mi mamá corrían la misma suerte, a saber:
Una guatona de greda pintada con tempera y abrillantada con colafría ( Horrible).
Una olla de greda en miniatura, bastante irregular pintada con acuarela ( Pésima).
Un cojín de tela muy suave para que descansara con mayor comodidad ( Detestable).
Una fosforera, para que nunca anden los fosforos de la cocina por cualquiera lado ( Antiestética).

Yo creo que esto se debe a un problema generacional ya que mi madre también sufrió los horrores en su infancia con las clases de artes. El principal tormento era el tipo de materiales que debía usar. A diferencia de nosotros que usamos colafría, papel lustre, tempera y acuarela ella debió usar engrudo ( Engrudo: Dícese de la argamasa hecha con harina y agua a fuego fuerte en una olla con discutibles propiedades adhesivas) Papel higienico, pinturas naturales extraídas de las plantas y carton piedra ( Como cartulina pero mas rasca y fétida)

Estos pequeños inconvenientes resultaron en no muy brillantes críticas a sus artesanías por lo que su inconciente le depara automáticamente un repudio a los objetos de este tipo.

De cualquier forma en la actualidad mi madre es una mujer muy económica para sus hijos pues nunca quiere regalos. Solo buenas notas y que nos portemos bien.

1 Comments:

At 10/5/06 10:05, Blogger {Pure} Essence said...

Mi estimado Bolivar Proaño sea bienvenido!. Sus contribuciones son bien apreciadas en esta bitácora virtual!.

 

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