De Vicente y de mí...
Mi relación e ínteres por Vicente partió cuando ví este autoretrato, temprano en su carrera, realizado probablemente cuando todavía estaba en París y era influenciado por la moda artística en la época: el puntillismo. Estaba en clases de artes plásticas y la profesora me había introducido por primera vez al dichoso mundo de las pinturas y al submundo de la apreciación al arte. A esta profesora, de cuyo nombre no puedo acordarme, también le debo haber tenido por primera vez el respaldo necesario para lanzarme desinhibidamente en los brazos de la pintura. Hasta los doce años, fui completamente negada a cualquier habilidad artística. Las clases de artes plásticas y manuales, equivalían a tortura en mi mente. Nada me salía bien, no podía doblar las hojas de manera adecuada, la cola fría era mi peor enemigo, mis dibujos parecían garrapatas sin ton ni son y para rematar, siempre tenía bajas calificaciones en esos ramos. Algo cambio cuando estaba en octavo, y no se si fue la fe ciega de esta profesora a mis cuestionables talentos o si fue la experiencia liberadora de participar en un concurso de pintura al aire libre, obviamente a insistencia de mi profesora.Vicente se convirtió desde ese entonces en mi pintor favorito por el uso de los colores, tan característicos de su obra del sur de Francia. Luego cuando descubrí su lado sombrío, mi curiosidad se vió estimulada ¿Cómo es posible que la misma persona haya sido capaz de pintar cuadros tan diferentes?, me preguntaba. En ese entonces en Santiago habían montado una obra de teatro: "Teo y Vicente cegados por el sol", nunca la pude ver, eso de vivir en el extremo norte de un país anula todas las posibilidades ( o casi todas) de participar en experiencias culturales ... pero a raíz de esa obra de teatro descubrí el legado de cientos de cartas escritas entre Vicente y su hermano Teo... más tarde cuando al fin pude poner mis manos en una compilación de tales documentos... descubrí otro Vicente, uno atormentado por duda, por desesperanza... pero también un lado humano tremendamente tierno constantemente amenazado por la sombra de la enfermedad mental... las cartas de Vicente a su hermano Teo, son fíel testigo de alguien que quiso mucho. Así que puede decirse que mi elección de área laboral se la debo también en parte a él... De Vicente no tengo ni la rapidez, ni el trazo... no comparto tampoco el medio, yo pinto con pasteles en vez de óleos... tampoco tengo los colores, aunque lucho por que mis pinturas sean más vibrantes... pero lo que si tengo es la apreciación de lo que la naturaleza puede causar en el corazón humano y como una obra bidimensional puede evocar sentimientos que solo un corazón tridimensional puede experimentar. Cuando pinto generalmente lo hago pensando en alguien o algo y espero traspasar esos sentimientos que este estado me inspira a un pedazo de papel Ingrés. Creo que muchas veces lo logro... a veces no... "Cielo en San Fabián" lo pinté hace 10 años y es una de mis pinturas favoritas, cuando aprecio esta pintura es como ver un retrato de mi alma, como si el tiempo se hubiese mantenido estático y me trae buenos recuerdos...
"Cielo en San Fabián"


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