martes, mayo 16, 2006

Abogado del diablo...


Siempre había escuchado esa frase”abogado del Diablo”refiriendose a defender lo indefendible. Por otro lado, nunca me había preguntado acerca de la mala reputación de los abogados. Ingenuamente pensaba que era una cuestión de estereotipos injustificada, sin fundamentos lógicos y obviamente sesgada, hasta que pasó. Me refiero a ese tipo de experiencias dolorosa y hasta destestable, que te abre los ojos a realidades manifiestas y latentes. Hoy me senté en frente de una junta de abogados en una “deposición”, básicamente una declaración jurada acerca de un asunto cualquiera. Y ahora entiendo el porque de la mala fama que les precede. Todo comenzó temprano por la maňana, al llegar a la oficina del abogado. Al principio fue todo sonrisas y amabilidad, pero una vez que supieron que no traía conmigo los documentos que tanto anhelaban o suponían que estaban en mi pertenencia las caretas cayeron y aparecieron las víboras durmientes, los lobos hambrientos, los buitres escuálidos. Nunca había tenido la experiencia de ser “interrogada” ni siquiera en la embajada de los Estados Unidos me había sentido tanto como oveja en corral ajeno (y con una banda de lobos acechando). La experiencia fue subreal… me preguntaron las mismas preguntas miles de veces en todos los formatos posibles e imaginables, en todas las combinaciones existentes, mis respuestas parecieron agravarlos una y otra vez, con lo cual no puedo acultar mi satisfacción. Pero el desgaste del proceso me pasó la cuenta al salir de la oficina. Miles de imagines se me vinieron a la cabeza para describir el sentimiento, la mayoría de películas (memorables) como la escena en The Matrix en que los agents interrogan a Neo, en Star Wars cuando Darth Vader comienza la interrogación de la princesa Leia, el proceso de tortura e interrogación de Evey en V for Vendetta. Cada una de esas imagines refleja como me sentí durante y después de mi experiencia con abogados avallasadores. Al final del día puedo decir que “lo que no te mata, te hace mas fuerte” esas palabras archi-repetidas resuenan verdaderas hoy desde mi experiencia subjetiva. La “interrogación” no me mató, pero sí me da una nueva experiencia con la naturaleza humana (a veces santa a veces pérfida) quisiera tener solamente encuentros con el lado amable de las cosas. Hoy un abrazo apretado y sentido, y la oreja atenta de una buena amiga, pusieron las cosas en perspectiva para mi y aliviaron mi carga. Gracias a Dios por los amigos!. Con respecto a los abogados, pretendo mantenerme lo mas alejada que pueda de ellos.