De mi hermano y otros cuentos...
Cuando era chica me acuerdo de la desdicha de ser hija única. Debo haber tenido 6 o 7 aňos cuando pedí una compaňero de juegos y casa, de dichas y desdichas, de esperanzas y desilusiones, de madre y padre, es decir un hermano. Me acuerdo que mi mami me advirtió que si tenía una hermanita o hermanito las cosas iban a cambiar y que ya no iban a ser lo mismo, que iba a tener que aprender a compartir con mi hermanita/o las cosas, su atención, etc. A pesar de las advertencias cualquier sacrificio me parecía suficiente con tal de experimentar ese codiciada experiencia que la mayoría de mis amigas tenían: un hermano o hermana con quien jugar. Originalmente la idea era tener una hermanita con quien podría jugar a las muňecas, a las visitas y a la casita. Como he aprendido en los aňos que he vivido en esta tierra, la vida da muchas vueltas y usualmente te da lo que no estas esperando, en mi caso resultó que nació un hermanito y la nueva adición a la familia definitivamente cambió mi vida. Cuando eramos chicos me seguía a todas partes, quería estar conmigo siempre y a veces jugabamos juntos. Cuando jugaba a las muňecas él me seguía con su propio “hijo”, un perro de peluche. Aprendió a jugar a la escuela y a las barbies, jugabamos a la peluquería también. Después cuando yo crecí y llegué a esos terribles aňos de la adolescencia, él se metía en mi pieza y me sacaba mis cosas, leía mi diario de vida y peleabamos constantemente. Aunque durante ese tiempo nuestra relación no estaba en los mejores términos, y para ser honestos, nos llevabamos como el perro y el gato, las chispas y explosiones en algún momento terminaron, por la intercesión de todos los santos y la intervención de la Divina Providencia, y una hermosa amistad surgió entre nosotros.
Hoy escribo acerca de mi hermano porque celebramos un aniversario más de su llegada a esta tierra. Mi hermano es divertido y siempre me hace reir. Tiene un talento especial para escribir y para ver las situaciones desde puntos de vista diferentes y extraviados. Tiene una imaginación impresionante, una pasión y amor por los animales admirable, gustos mecánicos avanzados y un corazón enorme . Y aunque de vez en cuando todavía “nos agarramos de las mechas”, por suerte los enojos nos duran microsegundos y no perdemos tiempo precioso en estar enojados.Mi mami tenía razón cuando dijo que las cosas serían diferentes... aunque al principio las cosas fueron difíciles e inesperables bordeando lo exasperante, no cambiaría por nada del mundo a mi hermano, es el mejor que me podía tocar!
Feliz Cumpleaňos Seňor Proaňo!


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