domingo, diciembre 10, 2006

Sólo nos queda...


Hoy pasadito del mediodía interrumpió mi día una llamada de mi mamá... me asustó un poco por el hecho de lo inusual, el hecho de que no eran horas de hablar con ella. Hasta esa hora había sido un día sin noticias significativas o inquietudes, entonces fue que recibí la llamada desde Chile con noticias abruptas pero esperadas desde hace tanto tiempo.

Murió el chacal de Chile, el destructor de democracias, el torturador de mi pueblo, el que quizo que se le conociera como el salvador de Chile, el estafador de confianzas, es decir, murió Augusto Pinochet.

Al principio no lo creí, hasta que en CNN mostraron la noticia con una nota especial. No tuve sentimientos encontrados, no me dió ni pena ni siento la pérdida de la familia, cosa natural cuano hablamos de la muerte de una persona. Al revés, un sentimiento de algarabia y de alegria me invadió, ganas de celebrar, ganas de festejar, lo único que siento es que no vivió un poco más o que hubiese sido un poco más joven para enfrentar a la justicia, para que hubiese ido a la cárcel por todos sus crímenes.

Con esta muerte siento una brisa de liberación, mi esperanza es que a la muerte del dictador, mi Chile tenga la oportunidad verdadera de reconciliación. Qué ganas de estar en Chile viviendo estos momentos históricos!.



Si es que las coincidencias son ilusiones y nada es al azar, entonces esta fecha es significativa. La muerte de un dictador, violador impune de los derechos humanos, en el día en que internacionalmente se conmemoran, celebran y valoran los derechos inalienables de los humanos de este planeta.

El paso de tortuga y burocracia de los procesos judiciales en esta tierra impidieron que Chile tuviera Justicia, ahora sólo nos queda la justicia divina.