jueves, junio 01, 2006

Ardilla Impostora...

Una de las cosas que más me gustó cuando llegue a vivir a mi actual ubicación, es que habían ardillas. Nunca las había visto en persona y lo más cercano que tenía como referencia en mi mente eran las famosas Chip and Dale de Disney. Hace mucho tiempo atrás, después de un largo día de trabajo, al llegar a casa había una ardilla en el medio de mi antejardin. Era “Señorita”, comencé a ofrecerle nueces y desde allí un día en el verano del 2002 que somos amigas. Ella ilumina cada una de mis mañanas cuando viene a pedir nueces a la puerta de mi casa.


Esta es Señorita en lapuerta pidiendo nueces!

Señorita es inteligente y ni una gota de vergüenza tiene en su sangre, porque descaradamente pide nueces aún cuando no tenga hambre. A veces cuando eso sucede, las entierra con mucho cuidado de que yo no la vea, pero cuando regresa por más, las señales inequívocas del procedimiento en cuestión están esparcidas por toda su cara, o mejor dicho en su nariz enlodada. Aún cuando para muchas personas, todas las ardillas puede que se vean iguales, yo puedo reconocer a Señorita de lejos, es uno de esos tanto regalos que la “domesticación” te regala. Hace un par de días atrás me dí cuenta de que había una ardilla embaucadora merodeando la puerta de mi casa. No es la primera vez que hay un intento de robo de identidad, de hecho hace un par de años, ya se había producido un hecho semejante. Lo que me llamó la atención es que esta “Impostora” trata de actuar como Señorita e incluso se acerca, aparentemente sin miedo a la puerta de mi casa, pero cuando me ve, a diferencia de Señorita que ni se inmuta, Impostora sale corriendo y se sube arriba del árbol más cercano que puede encontrar.

...Y esta es la Impostora!...

La vista de esta ardilla pretendiendo ser quien no es, pareciera un reflejo leal, una copia fiel aunque no feliz de la realidad de miles de personas en este mundo, que se pasan la vida siendo “impostoras” de una realidad, viviendo en un mundo que no les es propio, con tal de acceder a lo que consideran importante. Casi como un espejismo mágico, me hace reflexionar acerca de lo importante de permanecer aferrado a los principios y valores propios, sin importar cuanta ganancia o pérdida se encuentre de por medio, creo que es la única manera de no perderse a sí mismo en este ir y venir cotidiano y constante que llamamos vida.