domingo, mayo 28, 2006

El amor en los tiempos...

No sé hace cuanto tiempo fue que leí mi primer libro por Gabriel García Máquez. Siento que fue hace media vida atrás, recuerdo que fue en el verano y que el libro me lo prestó mi amiga entraňable, Marcela. El libro era de mi amiga y ya había sido leído y releído para el tiempo en que cayó en mis manos, me acuerdo de todas las recomendaciones y halagos para con el libro. Siendo una lectora usual y rapaz, la expectativa de tener nueva lectura en mi mesita de noche, era música celestial para mis oidos. Hasta ese entonces mis lecturas se concentraban principalmente en clásicos de la literatura universal y mayoritariamente títulos provenientes de autores europeos: Julio Verne, Emilio Salgari, Edmundo de Amicis, Arthur Conan Doyle, etc. “Cien Aňos de Soledad”, era el título del libro que depositó en mis manos mi querida amiga, un libro más bien extenso de páginas abundantes, fue mi primera introducción al realismo mágico ,a la prosa de García Marquez y a la literatura latinoamericana. “Cien aňos...” fue mi compaňero fiel aquel verano, lo leí en la playa, en el parque, antes de dormir... se convirtió en mi hábito alegre e iluminó mi verano con la fantasia de un pueblo ubicado en el lugar más recóndito de la tierra y con la historia de una familia con un árbol genealógico torcido y
enmaraňado a fuerza del puro destino. Desde ese entonces soy admiradora de “Gabo” y he leído muchos de sus libros, aunque no todos... unos de los títulos que todavía escapa mi lectura es “El amor en los tiempos del cólera”... por alguna razón nunca he podido terminar de leer este libro que cuenta la historia de un amor que desafia el tiempo con terquedad inquebrantable. La verdad es que lo he comenzado ha leer innumerables veces, para quedar siempre abandonado a media lectura. “El amor en los tiempos...” es uno de esos raros libros que pareciera escaparse a mi ávidez lectora y no es por falta de méritos, pues contiene en sus páginas todo lo que hace de un libro, un buen libro.
Bueno, esta vez es la vencida, lo he tomado como desafío personal. Ya llevaba tiempo en mi mesita de noche, siempre esperando a ser abierto, casi con burla subliminal me tentaba cuando el cansancio me hacía rendir mi conciencia a las brazos de Morfeo. Como ha caído algo de tiempo libre en mis manos, seňores a leer se ha dicho.